Aunque hay personal de salud atento al ingreso y salida de los puentes internacionales, falta más control del vecino país y vigilancia local por las trochas. La Opinión

Males como Chagas, difteria, malaria y otras enfermedades transmisibles que están controladas en Norte de Santander y el país, llegan a diario por la frontera colombo-venezolana y ponen en riesgo la salud pública regional. Según publica La Opinión de Cúcuta.

Así lo dio a conocer Juan Bitar, director del Instituto Departamental de Salud, quien recordó el caso de la familia contagiada con chagas y aseveró que este tipo de condiciones de salud constituyen un riesgo para la población colombiana, así como para la venezolana.

“Ni en Colombia ni en el departamento hay chagas activo, y preocupa el tema porque podría activarse un foco en Norte de Santander”, dijo.

Si bien ya se cumplió con la visita a la vivienda involucrada, con el grupo de entomología y se hicieron las fumigaciones respectivas, las alarmas siguen encendidas, “porque la familia trajo sus enseres y ahí pueden venir los vectores”.

Agregó que los abuelos de los dos niños fallecidos por el mal tuvieron resultados positivos para chagas después de que llevaban tres muestras negativas.

“A los pacientes se les hace un seriado de cinco muestras hasta que salgan todas negativas”, dijo. “A ellos les salió positiva la cuarta”.

El ministerio de Salud coincide con Bitar en la preocupación y de hecho, Elkin Osorio, director nacional de Promoción y Prevención en salud, reseñó un brote de malaria en la frontera que surgió en el vecino país y, aunque no alcanzó a ingresar y se tomaron las medidas de prevención, el riesgo persiste pues esta es otras de las enfermedades bajo control.

“Dados los inconvenientes de comunicación con el vecino país, uno de los temas más afectados es el de la salud pública”, dijo Osorio, quien resaltó la urgencia de obtener datos ciertos, valederos y precisos desde Venezuela que faciliten las posibilidades locales para prepararse ante cualquier enfermedad.

El funcionario advirtió que las enfermedades de los migrantes se han detectado únicamente con base en las informaciones indirecta de los mismos pacientes, y aunque hay un plan de prevención y atención temprana, lo cual permite controlar los riesgos en la frontera y ciudades receptoras de migrantes, la preocupación no cesa.

“Es posible que se sigan generando amenazas para la salud pública, mientras no se tomen las medidas de control como se debe”, expresó.

Por su parte, Bitar señaló que la información deficiente con las autoridades de salud venezolanas sigue siendo una constante.

“Siempre se le ha pedido la colaboración a la República Bolivariana de Venezuela para que ejerza el control oportuno y un buen manejo para estos pacientes”, comentó. “Ellos no dan información y estamos buscando con el ministerio los datos, además de una gestión con el gobierno de Brasil, pero parece que allí se genera más información”.

Bitar expresó que actualmente no se limita el ingreso de población y que se tiene personal de salud en los puentes internacionales para detectar signos y síntomas, pero el paso por trochas “que no se controlan” resulta igual de perjudicial.